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Io sono Roma,
Ciudad Eterna

 

La Ciudad Eterna, conocida así gracias a los numerosos e importantes monumentos que en ella se hallan y que han pervivido desde el antiguo Imperio Romano, es una de las capitales con más historia de Europa. Conforme se va acercando a la ciudad desde los aeropuertos de Fiumicino o Ciampino, sorprende la majestuosidad de la piedra y el mármol que recubren sus edificios en grandes bloques. Gran parte de aquellos que miran entusiasmados hacia cualquier rincón que abarca sus ojos planea pasar en la ciudad el tiempo que creen suficiente para visitarla. 

Podría decirse que Roma inventó un tipo de belleza única: la de la magnitud y el poder, la decadencia, lo antiguo e histórico, a veces malbaratado, descuidado e intenso. La belleza de los colores cálidos de sus paredes, los fríos de sus piedras y estatuas, las paletas de sus numerosos cuadros repartidos entre tantos museos, pero también en sus platos, sus helados, sus callejones y sus vespas, traqueteando entre adoquines.

Un paseo por Roma es un viaje al pasado donde se pueden conocer de primera mano las reliquias heredadas de sus diferentes épocas de máximo esplendor: el foro romano, el Coliseo, el panteón de Agripa, el arco de Constantino, el castillo Sant’Angelo, la plaza de España, la fontana di Trevi o la basílica de San Pedro de Vaticano.

El hecho de que el pequeño Estado del Vaticano se encuentre dentro de la ciudad de Roma ha provocado que esta también sea conocida como la capital de dos Estados, este último considerado como el corazón de la iglesia católica.

Los imprescindibles de Roma ya dan para estar horas y días descubriendo la ciudad: la Vía de los Foros Imperiales y sus ruinas, los mausoleos de los reyes de la Italia moderna, el barrio de Trastevere y todos sus palacetes, restaurantes, mercados e iglesias, envueltos en la esencia más romana posible y las innumerables plazas, entre muchos otros recovecos.

Anantara Palazzo Naiadi Rome Hotel
El pórtico neoclásico que da acceso al hotel Anantara Palazzo Naiadi Rome es, probablemente, la entrada más impresionante entre los hoteles romanos. El vestíbulo elevado, la lámpara de cristal de Murano en el Lounge Bar del lobby o los elementos y piezas originales que el Papa Clemente XI encargó para el Vaticano en 1705, son el anticipo de la elegancia del resto del hotel. Las mejores habitaciones tienen vistas a la plaza y a otro elemento vinculado al agua que, precisamente, da nombre al hotel. En la planta baja del Anantara Palazzo Naiadi todavía se pueden ver, a través de unas vitrinas abiertas en el suelo, el sistema de canalizaciones de las termas. En la década del 2000, uno de los dos palacios fue convertido en hotel de lujo con el rediseño del arquitecto Maurizio Papiri. Sin salir de la plaza de la República, en un vistazo de 360 grados, podemos ver los tres elementos característicos de la arquitectura romana a lo largo de los siglos: el travertino del propio hotel, el basalto de los clásicos sampietrini de las calles romanas y el ladrillo rojo de la Basílica de Santa María de los Ángeles y de los Mártires diseñada por Miguel Ángel, quien integró el edificio religioso dentro de las termas. 

Mimi et Mama

El mundo de Mimì et Mamà, tejidos preciosos y prendas a medida que hablan en primer lugar del vínculo especial que las une, primero como madre e hija, luego como compañeras. Pasión innata por el estilo de la moda romana. Gracias Emanuela y Rebecca.

Foros Imperiales

La zona arqueológica de los Foros Imperiales abarca lo que en época de la antigua Roma fue el centro de la actividad política y económica. Este conjunto de templos y edificios fueron construidos entre el 46 a.C. y el 113 d.C y se extiende entre el Capitolio y el Quirinal. De entre los vestigios mejor conservados destacan el Arco de Tito, el Arco de Septimio Severo y la Columna de Trajano.

Caffé Doria
Un Bistro & Cocktail Bar en perfecta armonía entre contemporaneidad y clasicismo. Dentro del histórico Palazzo Doria Pamphilj en Via del Corso. Podrás degustar los platos del Chef Massimiliano Mazzotta y sus propuestas que van desde el desayuno hasta el almuerzo y el aperitivo. Un salón precioso y acogedor en el centro histórico de Roma y un maravilloso  jardín secreto en el interior del Claustro de Bramante.

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